La ‘Diligencia Debida’ se convierte en uno de los pilares del ‘Compliance’

La ‘Diligencia Debida’ se convierte en uno de los pilares del ‘Compliance’

Aunque la directiva sobre ‘diligencia debida’ establece una serie de obligaciones que no serán exigibles hasta dentro de varios años, el concepto de ‘diligencia debida’ lleva años impregnando integralmente los sistemas de cumplimiento normativo. Estas normas confirman que el camino hacia la sostenibilidad y el cumplimiento riguroso es esencial para las empresas modernas.

Ampliando el ámbito del Compliance

Es fundamental que los sistemas de Compliance extiendan su aplicación subjetiva a toda la cadena de valor de las empresas.

Controlar a proveedores y socios comerciales, asegurando que adopten sistemas normativos similares, se ha convertido en una prioridad. La Directiva CS3D (Corporate Sustainability Due Diligence) refuerza este concepto como un pilar clave.

El papel de la Autoridad Independiente

El 2024 ha estado marcado por la introducción del Estatuto de la Autoridad Independiente de Protección al Informante.

Esta entidad tendrá un papel crucial al supervisar la correcta gestión de las denuncias presentadas a través de los canales habilitados. Ahora, tanto la actividad de las empresas como sus investigaciones internas estarán bajo escrutinio. Si no se cumplen adecuadamente los procedimientos, las empresas podrán enfrentarse a denuncias ante esta Autoridad.

Una cuestión relevante es cómo se constituirá esta Autoridad y qué responsabilidades asumirá. Además, preocupa si su acción se centrará más en el sector público o privado, un tema que genera incertidumbre entre los empresarios.

Implicación de los Consejos de Administración

Se percibe una mayor implicación de los Consejos de Administración en las estrategias de Compliance, impulsada por nuevas directivas europeas como la de ‘diligencia debida’, la NIS y el Reglamento Dora. Estas normativas exigen a los Consejos mayor participación, así como la asignación de recursos y medios a los Compliance Officers.

Compliance penal y conducta empresarial responsable

El Compliance penal ha evolucionado hacia el concepto de conducta empresarial responsable, incluyendo ámbitos como la gobernanza, la anticorrupción y los derechos humanos. Estos elementos se suman a otros como la ciberseguridad y la sostenibilidad.

Nuevas directivas y retos para 2025

Entre los retos destacados:

  1. Diligencia debida en la cadena de valor: La necesidad de definir y controlar toda la cadena de suministro.
  2. Autoridad Independiente de Protección al Informante: Supervisar la gestión de denuncias para evitar sanciones.
  3. Medidas restrictivas de la UE: En un contexto geopolítico complejo, las empresas deben implementar controles para evitar actividades económicas con países sancionados, como Rusia.
  4. Reporting de indicadores ESG: Transparencia en igualdad, medioambiente, gobernanza y anticorrupción. Los criterios ESG han llegado para quedarse, impactando en la reputación y los estados financieros.
  5. Nuevas obligaciones en blanqueo de capitales y criptoactivos: La regulación de los criptoactivos requiere controles estrictos y un entendimiento profundo del sector digital emergente.

Hacia una estructura colegiada de compliance

El rol del Compliance Officer evoluciona hacia estructuras colegiadas que faciliten la coordinación y eviten duplicidades en las funciones de cumplimiento.

Prioridades y plan de acción

De cara a 2025, las empresas deben establecer planes de acción coherentes y adaptables que prioricen la sostenibilidad y el cumplimiento normativo. Avanzar con metas realistas y medibles será clave para afrontar los desafíos del futuro.

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